• Repúblicas Bálticas & Rusia Imperial (No incluye pasaje aéreo)

  •   13 noches
  •   Circuitos
  • Salidas: desde Vilnius: Domingos
desde U$S 2,619
por persona en base Doble

Para disfrutar de Europa de una forma diferente.

Viajar a los Países Bálticos significa retroceder en el tiempo. Riga, Tallinn y Vilna son una suma de castillos medievales, paisajes preciosos y techos rojos, en las que los edificios antiguos se mezclan con la creciente calidad de los servicios y tiendas de marca. Moscú y San Petersburgo, de belleza fascinante y carácter imperial, ambas ciudades resumen el sentido de grandes joyas del extremo occidental. El itinerario perfecto para disfrutar de Europa de una forma diferente.

Incluye

13 (trece) noches de alojamiento en categoría primera con desayuno
Recorrido por Vilnius, Rundale, Riga, Tallin, San Petersburgo, Moscú
Traslados de llegada y salida del aeropuerto principal
8 (ocho) almuerzos y cenas según itinerario
Guía acompañante de habla hispana
Guías locales en español en las visitas indicadas en el itinerario
Paseos y visitas en modernos buses según itinerario
Tren de alta velocidad de San Petersburgo/Moscú

Highlights

Tallin es considerada una de las más bellas capitales del norte de Europa. Su encanto está al nivel de cualquier ciudad europea, pero con su distintiva arquitectura hanseática, animadas cafeterías y sensacional gastronomía supera a las demás. Es también un destacado centro tecnológico con un sector creativo de millones de euros, ¡y el WiFi más rápido de Europa!

Tips de Viaje

Pasear por Vana Tallin (el centro histórico) es retroceder de 200 a 1000 años en el tiempo. El ambiente medieval te envuelve a cada momento, sobre todo si paseas por el Katarina Käik (St. Catherine's Passage), la plaza del ayuntamiento o subes a la muralla para recorrerla. Podrás comprar toda clase de recuerdos, muchos de ellos elaborados con ámbar.
¿Hay algo más ruso y romántico que una noche en el ballet? Tanto el afamado Teatro Mariinsky de San Petersburgo como el célebre Bolshói de Moscú ofrecen la experiencia definitiva en ballet y ópera.
El metro de Moscú al que también se conoce como “el palacio subterráneo”, es una verdadera galería de arte bajo tierra: mármoles, mosaicos, arañas y estatuas decoran las estaciones que parecen más museos que terminales.